Justo hoy, el día en el que se detiene el universo, he decidido hacer un repaso a los medios. Nada que ver, por supuesto, con el motivo que congela nuestra realidad; no quiero hablar de la eterna, casi onírica, felicidad de Mou o de las declaraciones de Pep, el gran modesto. Tampoco de las declaraciones de De Guindos sobre el IVA, de que la Presidenta de León se pagase un tratamiento facial con dinero público, ni tan si quiera del cambio de ley que permitirá a los jueces elegir a los miembros del CGPJ. De las dos noticias que voy a destacar, poco más va a haber que decir.
Poco que comentar, ¿verdad?.
Podríamos, como mucho, y sin mojarnos demasiado, hablar de respeto, aquí, máxime cuando eres huésped; de justicia e igualdad que garanticen un mínimo de derechos, los que nos son inherentes, máxime en malos momentos, allí. Pero, ¿de qué serviría? Los detractores de Obama dirán que es una estrategia política, una caza de simpatía y, bueno, en lo que se traduce todo, votos; los de Letizia, que es lo que merece; ¡Por dios, que presentaba el telediario!. Por eso, lo que importa allí y aquí, y lo que quería demostrar con dos hechos aislados, es que hemos perdido totalmente el juicio, la objetividad, los valores comunes. La realidad es un conjunto de todas las perspectivas, sí, pero, quizás, deberíamos de evitar que esta solo apuntase a nuestro ombligo, gordo y acomodado, y tuviese en cuenta que peligra el culo del vecino.
Obama pide esfuerzos a los ricos y al sistema financiero en el discurso del Estado de la Unión.
- Según Obama, hay "millones de estadounidenses que trabajan duro y respetan las reglas merecen un Gobierno y un sistema financiero que hagan lo mismo".
- "Washington debe dejar de subsidiar a los millonarios", acotó Obama que establece un 30% de impuestos a quienes ganen más de un millón de dólares.
- El presidente de EE UU también ha presumido de que "por primera vez en dos décadas, Osama Bin Laden no es una amenaza" para su país.
El representante del Congo rechaza estrechar la mano a la princesa Doña Letizia.
- Ha apartado su mano y se ha dado la vuelta cuando llegaba a la altura de Doña Letizia que, asombrada, ha puesto un gesto de incredulidad.
- También el embajador de Irán, Morteza Saffari Natanzi, ha negado el saludo a la Reina y a la princesa de Asturias.
- El gesto se ha producido en la tradicional ceremonia de recepción del cuerpo diplomático internacional en España.
Poco que comentar, ¿verdad?.
Podríamos, como mucho, y sin mojarnos demasiado, hablar de respeto, aquí, máxime cuando eres huésped; de justicia e igualdad que garanticen un mínimo de derechos, los que nos son inherentes, máxime en malos momentos, allí. Pero, ¿de qué serviría? Los detractores de Obama dirán que es una estrategia política, una caza de simpatía y, bueno, en lo que se traduce todo, votos; los de Letizia, que es lo que merece; ¡Por dios, que presentaba el telediario!. Por eso, lo que importa allí y aquí, y lo que quería demostrar con dos hechos aislados, es que hemos perdido totalmente el juicio, la objetividad, los valores comunes. La realidad es un conjunto de todas las perspectivas, sí, pero, quizás, deberíamos de evitar que esta solo apuntase a nuestro ombligo, gordo y acomodado, y tuviese en cuenta que peligra el culo del vecino.