La polémica surgida a raíz de algunos comentarios que ciertos ¿"políticos"?, ¿"políticamente incorrectos"?, han escupidos últimamente intentando hacer de ellos herramientas totalmente subordinadas a medidas electoralistas o partidistas, han levantado una increíble polvareda. Sinceramente, yo no lo entiendo... Explicaré mi postura con una perogrullada:
Si un catalán nos llama a los andaluces "semáforo", por poner un ejemplo claro del mayor absurdo, ¿alguien se ofendería?.
Las palabras no son más de lo que queremos que sean; así, para algunos, llamar "zorra" a una mujer solo hace alusión a su astucia y perspicacia. Obviamente, para otros no.
De pequeño siempre he oído que hace daño el que puede, no el que quiere. Justo por esto, si alguien, de cualquier otra ciudad o incluso de Sevilla misma, piensa que los sevillanos nos dedicamos a la feria, al cante, al baile, y a beber fino y cervecitas con nuestras tapitas y, por ende, que al ser yo sevillano sólo hago justo eso, por mi genial. Denota su falta de conocimiento, no mi realidad.
A donde voy; hablando de ello sólo conseguimos generar polémica, malestar y, lo peor o más importante, que ellos obtengan lo que buscan, destacar su figura para identificarse con cierto sector que, al final, acaba traduciéndose en votos -tristemente, si. Pero así es la/nuestra democracia, ave de rapiña, carroñera y sin escrúpulos-.
Por esto que comento:
Yo lo estoy. Y no porque fulanito o fulanita haya dicho una burrada. Tampoco hoy de forma aislada porque me duelan insultos basados en tópicos; ayer y mañana porque es lo que soy.
Llevar esto no es un insulto, ni una contramedida; no es provocación, falta de respeto o respuesta a nada. Es dejar claro que somos lo que somos. Digan lo que digan, seamos lo que seamos cada uno de nosotros.
Por eso, y contestando a un nivel apropiado para los que los que hacen este tipo de insultos puedan entenderlo "habla chucho que no te escucho".
0 comentarios:
Publicar un comentario