¿Hemos dejado de preguntárnoslo?
Porque, por más que intento disuadirme de que cada vez nos volvemos más extremos en nuestro pensamiento, sin replantearnos ni cuestionarnos absolutamente nada, algo hace que lo tenga más claro.
Hemos eliminado la objetividad por completo en nuestra vida. Ya nadie se cuestiona nada...
¡Bueno, si!
Se cuestiona absolutamente TODA idea que no sea IDÉNTICA a la nuestra. Así, ya no nos gusta el deporte, nos gusta nuestro equipo; no debatimos sobre política, nos escuchamos; no pensamos, asumimos que, los que creemos - y ellos mismos se creen - en posesión de La Verdad están en lo cierto, y repetimos como loros.
¿A dónde vamos?
¿Hemos dejado de preguntárnoslo?
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