No, no voy a hablar de la crisis financiera. De eso sobran comentarios según creo...
Voy a hablaros de algo que, como la economía, rige nuestro mundo y nuestras acciones como si de la cruceta de una marioneta se tratase; de algo que, pese a tener tanta relevancia, como digo, en nuestras vidas no hemos sabido ver su proceso de auto adulteración. Os hablo de los Medios de Comunicación, en concreto, del Periodismo.
El Periodismo es ese excelente servicio que se encarga de trasmitirnos una información previamente recopilada, clasificada y ordenada. Generalmente de un tema de actualidad.
O al menos,... ese era el fin que debería tener.
Hoy por hoy, el periodismo parece ser una fuente de la que mana demagogia e hipocresía; un arma de control social por medio de, si no la mentira, las medias verdades, el morbo creado a partir de la tergiversación y la descontextualización de las palabras. Una herramienta demasiado potente al servicio de ideologías e intereses varios, -o no tan varios- que alejándose a velocidad desorbitada de ofrecer una información imparcial y objetiva de una noticia, se asemeja a un mero comentario sensacionalista digno de cualquier tertuliano barato que habla sobre la vida del famosillo de turno. Porque, al fin y al cabo, no dejamos de hablar de prensa amarilla.
Y, ¡ojo!, no tildo de esto a todos los medios existentes. Pero si a un grueso del sector que debería plantearse su actuación... Empezando por la prensa deportiva, y acabando con otros medios de mayor repercusión y por tanto, en teoría, responsabilidad social.
miércoles, 16 de marzo de 2011
La auténtica crisis.
Publicado por
Danihherrera
en
19:52
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Etiquetas:
Actualidad,
De las veces en que me pongo filosófico...
1 comentarios:
Creo que, estando de acuerdo contigo, no podemos desligar la crisis financiera, INTERNACIONAL, como la del periodismo. Creo que es hora de que lo veamos, todo, de forma global. Todo obedece a intereses "superiores" con un objetivo último: El dominio, el control, el poder... de unos pocos. Los demás están a su servicio: periodistas, políticos, tertulianos, contertulios y máquinas parlantes ( sin oficio reconocido) al servicio de los que pagan. Los demás a asumir lo que nos manden a través de sus falacias encaminadas a alimentar los intereses y el ego de sus amos. Y hay de aquél que se revele contra ésto.
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