Energía nuclear: Es el tema de la semana, toca hablar de ello, ¿no?.
Aunque es triste que necesitemos de una catástrofe sobrecogedora para plantearnos: "qué pasará mañana si…". Pero, en fin, Yendo al grano:
Esta mañana, mientras iba en el coche, escuchaba en Radio 5 todo noticias una pequeña tertulia acerca de la energía nuclear; ¿debemos usarla?, ¿si?, ¿no?, ¿por qué?,… y a partir de aquí, pues… bueno, dar vueltas y más vueltas a la misma serie de argumentos. Ya sabéis. Lo típico en estos pequeños -y no tan pequeños- debates.
El caso es que algunos de los tertulianos planteaban que es factible su uso, siempre en combinatoria con otras fuentes de energía y no desde la total dependencia; abogaban por una necesaria inversión en el desarrollo de nuevas medidas de seguridad que reforzaran las a día de hoy existentes. Algo lógico y bastante coherente, claro. Más aun si tenemos en cuenta que, como los defensores de la energía nuclear argumentan, otras fuentes de “verdes” no son eficientes. Cosa que también veo bastante coherente, puesto que no es lógico que para iluminar una bombilla necesitemos un estadio de fútbol lleno de paneles fotovoltaicos. Pero llegados al punto de realizar una inversión en I+D+I en favor de nuevas medidas que garanticen nuestra tranquilidad ante posibles catástrofes naturales -o humanas. Porque, si… también tenemos lo nuestro en el asunto, ¿cómo negarlo?- me pregunto: ¿Y no es más “eficiente” dirigir dicha inversión hacia el desarrollo de esas fuentes de energía verde que, hoy por hoy, no nos son rentables? ¿Cuánto más vamos a prolongar este proceso?
La crisis del petróleo parece que no nos haya enseñado nada; así, las cortinas de humo contaminado del capitalismo y de los intereses de unos pocos siguen impidiendo que pase esa luz solar inagotable que tanto necesitamos. ¡Seamos sensatos! ¡El petróleo se está acabando! -o eso dicen desde hace unos años- Y… sinceramente, viendo como juegan con su precio -y por ende con nosotros-, sea verdad o no, nos conviene acabar con el problema. ACABAR con el problema, no poner un parche temporal; un parche que genere residuos; un parche peligroso. Tarde o temprano, nosotros, nuestros hijos, o los hijos de ellos -y no era mi intención dar el discurso yanki patriota peliculero- van a tener que poner fin al asunto. Repito: ¡Seamos sensatos!… Porque si a esto llego yo, que no entiendo ni papa del asunto, y hablo en base a lo que escucho -que no deja de ser lo que me quieran contar de acuerdo a unos intereses-, alguien especializado en la materia ha tenido que vislumbrar algo con una mínima similitud, por irrisoria que pueda parecer.
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